Thursday, December 21, 2006

Algo que ya sabemos

Estamos hartos de que personajes famosos se involucren en nuestra carrera como si de un local abierto al publico se tratase, es decir, personas que no tienen mucha idea de las bases del periodismo se queden con puestos de trabajo que quizás oras personas más preparadas están dispuestas a ejercer. Pero la culpa de esto la tienen los mismos editores que contratan de “aquella manera” a no licenciados, para ahorrarse unos dinerillos.

Lo cierto es que existe una Ley: El Estatuto del Periodista Profesional de 23 de abril del 2004, una Ley que no dice nada nuevo.

“El profesional es aquel que tiene por ocupación (…) difusión por cualquier medio de información de actualidad en formato literario (…) con independencia del tipo de relación contractual que pueda mantenerse con una o varias empresas o instituciones o asociaciones.

No dice nada de la titulación hasta el Artículo 4 donde indica que todos los que trabajamos en un medio de comunicación tenemos los mismos derechos ¿y quien lo negaba?

Lo cierto es que este Estatuto no nos aporta nada nuevo, ago que no sepamos, pero lo cierto es que se ha hecho para regular algo que quizás no necesitaba regularse.

Artículo 9: “El periodista debe ofrecer a la sociedad información veraz de relevancia pública” esto es algo que se sabe, ahora, que se cumpla o no, eso es problema de cada medio o editor.

Artículo 12: “Sus trabajos no serán sometidos a censura previa de ninguna autoridad pública”

No me molesto a poner más artículos porque prácticamente casi todos tratan de lo mismo, cosas que ya sabíamos, y que parece una tontería plasmarlas en una ley, que en cuanto nos demos la vuelta se van a incumplir. Las leyes están para dos cosas: para cumplirlas o incumplirlas, y nos os extrañéis si entráis en un medio de comunicación y veis alguna que otra irregularidad porque esa será vuestra realidad.

Thursday, December 14, 2006

UNOS FINES ¿INFORMATIVOS O ECONÓMICOS?




Este tercer capítulo de “los elementos del periodismo”, deja patente la teoría del cortafuegos, la cual hace de barrera entre los periodistas y los demás trabajadores de un medio de comunicación o que forman parte de una misma empresa.

Lo que quiere decir esta teoría es que los periodistas escriben sus artículos o hacen sus reportajes, creyendo que gozan de una mayor libertad al margen del resto de miembros de la empresa en la que están, es decir, que los que pinchan y cortan, o los que deben influir en los lectores deben de ser ellos. Pero lo que supuestamente no saben y que deben saber es que detrás e esas noticias e informaciones que estan dando, tienen un doble forndo, unas estrategias con un fin económico.

¿Qué es lo que sucede? Que el público deja de confiar ya que no saben si un artículo es cierto o tiene una finalidad muy distinta a la que el periodista expone.

La solución sería establecer unos principios para impedir que el buen periodismo desaparezca, unos principios que nos comprometan con el ciudadano, donde les ofrezcamos una información de buena calidad

MEJORAR LA CALIDAD DEL PRODUCTO

La finalidad y labor de los periodistas, no cabe duda que es informar con una visión clara e imparcial de los hechos que ocurren, y de esa manera nos encontramos en deuda con el público que nos ve, oye o lee. Sin embargo todavía no queda muy claro cuando un periodista trabaja para una gran empresa o para sus lectores ya que es muy difícil saber si lo que dice, escribe o hace tiene otro fin.

Así que como consecuencia los lectores desconfían de los medios ya que estos tratan la información como un producto, que es lo que vende, ya que está destinado a obtener una mayor rentabilidad.

Pasamos de la calidad e intentamos vender una “chusma” de información, pasando de lo que puedan pensar los lectores para conseguir un buen beneficio económico.

Con esto, lo que sucede es que se pierden los valores básicos del periodismo. Por lo tanto el periodista tiene que tener muy claro para quien trabajan, y no me refiero a su empresa, si no a su público ya que este confía en nosotros. Aunque también es cierto que quienes te pagan no son los lectores…